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¡Verano!

  El enlace al Drive con las imágenes de la publicación de Instagram está al final del texto. Soy Waldviertel Carla Kogelman, años después de haber abandonado el lugar donde nació, buscó encontrar en aquel lugar la pasión que despertase los recuerdos de la infancia. Mas, no fue allí sino en un pequeño pueblo austriaco de la región de Waldviertel, en el cual conoció a Sonja, madre de cuatro niños, y donde encontró un lugar que evocaba lo que ella buscaba: un sentimiento muy distinto y más puro de la infancia que quería documentar a través de fotografías que desprenden una gran inocencia y libertad, tomadas en los veranos en que visitó el pueblo. Kogelman desprende una gran sensibilidad en fotografías que irradian una gran atmósfera de nostalgia, de momentos pasados, ligados, además, a una conexión en que el contacto es clave. Carla Kogelman   –  Belly Button (2012-2018) La zona rural Una de las razones por las que Kogelman quedó prendada del pueblo de Merkenbrechts y su ge...

Retratos II

 El enlace al Drive con las imágenes de la publicación de Instagram está al final del texto.


La cara

El retrato suele ser un género amable, uno que presenta a un personaje al espectador, a veces conocido, a veces desconocido. Y, principalmente, la cara es el elemento central. Esto es algo que ha obsesionado a muchos fotógrafos: desde realzarla al dotarla de la mayor carga emocional hasta evitarla por completo.

No obstante, suele ser un elemento muy emotivo, quizá el mayor componente humano en una fotografía. Por ello, la serie de fotografías a famosos del artista Gottfried Helnwein es muy peculiar ya que los despoja del halo de glamurosidad al que se los suele atar y vuelve sus retratos muy humanos, hasta el punto en que algunos parecen "malos" retratos por aquello que alguien hubiese descartado (gran hieratismo u ojos cerrados).

Gottfried Helnwein – Andy Warhol (1983)


La mirada

Esta forma de romper lo que el espectador busca en un retrato, sobre todo de un personaje famoso, no sólo es chocante y confrontante sino también una forma de enfrentar al espectador a analizar la propia fotografía, a prestar una mayor atención a la intención de ésta. No es de extrañar, por tanto, que el artista optase por un primer plano tan cercano: es inquietante.

Esto ayuda a realzar ciertos valores que el artista intenta impregnar en el retratado. Por ejemplo, en su serie Ninth November Night retrató a niños maquillados de blanco en representación de una memoria de la infancia, cuando vio a dos judíos, pálidos, en la Viena de posguerra. Estos recuerdos, ligados a una infancia rota, quedan impregnados en su obra.


Gottfried Helnwein – Ninth November Night 5 (1988)

Lo humano

Además, esta búsqueda por despojar de idealización al retrato y encontrar una mirada más humana, más real, también conlleva, en cierta forma, una nueva perspectiva, subvertir los cimientos de lo estético.

La fotógrafa Kristina Rozhkova con su serie The Bliss of Girlhood explora la infancia desde un lugar mucho más íntimo, en el que, a través del juego, rompe con estereotipos de género. Su obra, en general, explora, hasta desde un prisma más grotesco o "antiestético", la condición humana desde el lugar de lo que comúnmente se esconde a la cámara, aquello que puede resultar hasta desagradable. Mas, en esta serie añade la complejidad del descubrimiento de la propia identidad a través del retrato.


Kristina Rozhkova – Little Star (2021)

Para ver las imágenes originales de la publicación de Instagram, pincha aquí.

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