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¡Verano!

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Soy Waldviertel

Carla Kogelman, años después de haber abandonado el lugar donde nació, buscó encontrar en aquel lugar la pasión que despertase los recuerdos de la infancia. Mas, no fue allí sino en un pequeño pueblo austriaco de la región de Waldviertel, en el cual conoció a Sonja, madre de cuatro niños, y donde encontró un lugar que evocaba lo que ella buscaba: un sentimiento muy distinto y más puro de la infancia que quería documentar a través de fotografías que desprenden una gran inocencia y libertad, tomadas en los veranos en que visitó el pueblo.

Kogelman desprende una gran sensibilidad en fotografías que irradian una gran atmósfera de nostalgia, de momentos pasados, ligados, además, a una conexión en que el contacto es clave.

Carla Kogelman – Belly Button (2012-2018)


La zona rural

Una de las razones por las que Kogelman quedó prendada del pueblo de Merkenbrechts y su gente fue por la conexión que encontró allí con el entorno, así como el respeto que hacia la naturaleza. Los niños en sus fotografías, por ello, están muy en contacto con elementos naturales, siendo el juego un elemento esencial en estas fotografías tan enfocadas en el verano.

Kogelman, además, crea un contraste muy interesante entre el juego y la actividad y el aburrimiento o los ratos pausados en que el tiempo lo sostiene de una manera muy bella, también a ratos adaptado al entorno. Por ello, los detalles cobran mucha relevancia en este precioso proyecto que tituló "I Am Waldviertel" y en el que la naturaleza también cobra un papel importante.


Carla Kogelman – Hannah & Alena in the Pond (2012-2018)

Un verano eterno

La pausa y el movimiento en estas fotografías de Carla Kogelman se vuelven un momento de conversación entre los sujetos, ambas necesarias en este retrato tan inocente y en el que el juego es protagonista y símbolo de libertad.

Esta liberación que retrata Kogelman a través de la exploración de la naturaleza y del crecimiento propio de sus sujetos a lo largo de los veranos en que los visitó crea un vínculo visual en el que la fotógrafa comprende el juego como una parte esencial de este imaginario en el que documenta y redescubre la infancia, un lugar en que los niños que retrata se sienten libres y sin límites. Y, justo, el verano que recrea es uno en el que el tiempo fluye a distintas velocidades y en que la infancia se vuelve eterna.


Carla Kogelman – Waldberg Swing (2012-2018)

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