Teatro II
El enlace al Drive con las imágenes de la publicación de Instagram está al final del texto.
Julia Margaret Cameron
Una de las primeras fotógrafas y pionera de este arte, que es imposible esquivar en cada manual sobre fotografía, es la magnífica Julia Margaret Cameron, una fotógrafa que lo fue a muy avanzada edad y que se codeó con Lewis Carroll (de hecho, gran parte de los retratos adultos de Alice Liddell son suyos) y fue amiga de Sir John Herschel, entre otras figuras ilustres contemporáneas suyas.
La fotografía llegó a ella como un regalo, una cámara que le compró su hijo ya cuando ella tenía cincuenta años. Pero, quizá influida por su círculo cercano, se adentró en la exaltación de ésta como un arte y constituyó una figura muy importante e imprescindible en el pictorialismo.
Una de las primeras fotógrafas y pionera de este arte, que es imposible esquivar en cada manual sobre fotografía, es la magnífica Julia Margaret Cameron, una fotógrafa que lo fue a muy avanzada edad y que se codeó con Lewis Carroll (de hecho, gran parte de los retratos adultos de Alice Liddell son suyos) y fue amiga de Sir John Herschel, entre otras figuras ilustres contemporáneas suyas.
La fotografía llegó a ella como un regalo, una cámara que le compró su hijo ya cuando ella tenía cincuenta años. Pero, quizá influida por su círculo cercano, se adentró en la exaltación de ésta como un arte y constituyó una figura muy importante e imprescindible en el pictorialismo.
,%201872.jpg)
Julia Margaret Cameron – I Wait (Rachel Gurney) (1872)
Experimentación
Cameron fue muy tenaz en su proceso creativo que, aunque breve, muestra una gran maestría e interés por la técnica. Sus fotografías muestran desenfoques, suciedad y movimiento, pero, lejos de ser algo accidentado (aunque al principio de su producción sí lo era), son decisiones artísticas con las que buscaba conferir a sus fotografías no sólo una ambientación, sino también un compromiso con la fotografía como medio artístico: estos "errores" los toma como una marca latente del proceso de revelado: son la esencia de la fotografía.
Julia Margaret Cameron, además, tomó retratos de sirvientas y conocidos, de familiares y figuras aristocráticas. Mas, en esto, llevó su fotografía a un lugar muy teatral y espiritual.

Julia Margaret Cameron – [Holy Family] (1872)
Etapa final
Su búsqueda por transmitir un sentimiento ajeno a lo terrenal, ligado a la fuerte carga religiosa de sus fotografías demuestra, en esencia, un estudio cuidado de la propia fotografía para lograr su fin. Sus fotografías no son limpias ni cuidadas, porque el retrato de Cameron no es perfecto ni nítido, es un retrato que pretende transmitir una sensación espiritual.
No obstante, la fortuna de Cameron decaería cuando se acercaba a los sesenta años y tuvo que mudarse junto a su marido a la isla de Ceilán, donde se encargó de continuar su obra hasta su muerte. La producción de estos últimos años perdió la carga literaria y obtuvo un enfoque distinto, el de los habitantes nativos de esta isla, aportando un lado más rudimentario.

Julia Margaret Cameron – Ceylon Girl (1875-1879)
Comentarios
Publicar un comentario