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¡Verano!

  El enlace al Drive con las imágenes de la publicación de Instagram está al final del texto. Soy Waldviertel Carla Kogelman, años después de haber abandonado el lugar donde nació, buscó encontrar en aquel lugar la pasión que despertase los recuerdos de la infancia. Mas, no fue allí sino en un pequeño pueblo austriaco de la región de Waldviertel, en el cual conoció a Sonja, madre de cuatro niños, y donde encontró un lugar que evocaba lo que ella buscaba: un sentimiento muy distinto y más puro de la infancia que quería documentar a través de fotografías que desprenden una gran inocencia y libertad, tomadas en los veranos en que visitó el pueblo. Kogelman desprende una gran sensibilidad en fotografías que irradian una gran atmósfera de nostalgia, de momentos pasados, ligados, además, a una conexión en que el contacto es clave. Carla Kogelman   –  Belly Button (2012-2018) La zona rural Una de las razones por las que Kogelman quedó prendada del pueblo de Merkenbrechts y su ge...

Plantas I

 El enlace al Drive con las imágenes de la publicación de Instagram está al final del texto.


Edward Weston

La publicación de hoy no sólo se enfoca en las plantas, sino en un espectacular fotógrafo: Edward Weston. Con un gran sentido compositivo, el artista logró plasmar su búsqueda por la belleza intrínseca de la materia hasta con una gran sensualidad.

Esto queda reflejado en su serie de fotografías a verduras, las cuales pierden por completo su aspecto habitual y toman una imagen mucho más abstracta, pero no por ello menos corpórea. De hecho, sus fotografías a pimientos adquieren una esencia muy humana. Mediante una gran nitidez y profundidad de campo, así como fotografías muy cercanas al objeto, Weston jugó con las luces y las sombras, y las formas de lo inanimado para transmitir una gran sensualidad.

Edward Weston – Pepper, No. 30 (1930)


De inanimado a animado

Justo esta sensualidad logra transmitir una cierta sensación de vitalidad. La fotografía de Weston es muy viva, y. a la vez, juega mucho con la simetría y las formas perfectas. Edward Weston se centra mucho en los contornos, las líneas que se forman en la fotografía y, a través de deconstruir los objetos y analizarlos, anima al espectador a volver a descubrirlos, desde ángulos inusuales y dotados de volumen.

Por ello, uno de los grandes logros en cuanto a perspectiva que ofrece Weston en su fotografía es la capacidad de encontrar sensualidad en aquello cotidiano, en lo imperfecto. El fotógrafo busca esa esencia particular en los objetos y les confiere una forma distinta al ojo que, asimismo, es su propia peculiaridad.


Edward Weston – Cabbage Leaf (1931)

La esencia de los objetos

El rechazo a la manipulación fotográfica que profesó Weston es también una de las claves de su fotografía, la cual lo anima a encontrar lo extraordinario en lo ordinario.

Weston tenía siempre la imagen en la cabeza, lo cual también se conoce como previsualización. Este ejercicio lo llevó a buscar los elementos más significativos de la imagen antes de tomar la fotografía, dejando encuadrado aquello que le interesaba, lo cual siempre retrataba desde un sentido estético. Por ello, las fotografías de Weston resultan abstractas, son imágenes de lo particular y no del conjunto. Al fotógrafo lo que le interesaba era un sentido trascendental de la fotografía, a través de ella
expresar la esencia de lo retratado.


Edward Weston – Artichoke Halved (1930)

Para ver las imágenes originales de la publicación de Instagram, pincha aquí.

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