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Otro arte como influencia
El arte no sólo se ajusta a una técnica o a una expresión concreta sino que, más allá, es algo híbrido. Los artistas siempre han tomado otras obras como inspiración, llegando a combinar distintas disciplinas alrededor de un mismo concepto o imagen.
La fotografía, por ende, ha estado influida por otras artes, no sólo como un medio para explorar nuevos terrenos sino para replicar aquello que ya existe en otras artes: es decir, llevar al medio fotográfico imágenes preexistentes en otros como la pintura, el cine o la escultura. Esta repetición de temas y obras no es casualidad: en el arte, reciclar conceptos ha sido imprescindible para crear un imaginario colectivo, algo que entendió Cindy Sherman en su serie de retratos históricos.
Cindy Sherman – Untitled #224 (1990)
De pintura a cine
En la fotografía previa, Sherman canaliza al Baco de Caravaggio para autoretratarse. La fotógrafa, famosa por la transfiguración propia que hace en sus obras, decidió dedicar una serie a obras pictóricas y de personajes históricos para realizar caricaturas que cuestionen la naturaleza ideal de sus representaciones.
Por otro lado, la imaginativa Holly Andres, quien realiza cuentos a través de vívidas fotografías, realizó una serie de fotografías dedicadas a la película "El Resplandor" de Stanley Kubrick. En ésta, fue muy fidedigna al arte original, respetando diversos detalles y añadiendo nuevas reinterpretaciones. Es interesante observar la hibridación de artes en la fotografía de las gemelas, ya que Kubrick se inspiró en una fotografía de Diane Arbus.
Holly Andres – Untitled (Twins) (2015)
Las Meninas
Finalmente, Joel-Peter Witkin, un fotógrafo tan controvertido como visceral, realizó un gran collage. Aparte de realizar una reinterpretación del cuadro de Velázquez "Las Meninas" comprendió los elementos de esta obra a la perfección.
Usó la técnica del collage para incorporar elementos pictóricos (sacados del "Guernica" de Picasso o incluso de otras obras del propio Velázquez) para reemplazar las obras que aparecen en el cuadro original, así como incorporó su habitual estilo grotesco que enfrenta la otredad o lo deforme y marginado con los cánones de belleza tradicionales. Así, las "meninas" de Witkin se vuelven hacia el espectador exponiendo lo distinto como una forma de belleza y cuestionando nuestra percepción del arte.
Joel-Peter Witkin – Las Meninas (Self-Portrait after Velázquez) (1987)
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